Cada año hacia finales de la primavera, celebramos el aniversario de nuestra marca de gafas de sol de bambú LIVEGENS con un viaje familiar junto a mi hermano Aitor (este año con motivo del 6º aniversario a la isla de La Palma) y un pequeño reto personal para coger fuerzas para la intensa temporada de verano relacionado con el Camino. En esta ocasión, el elegido fue el Camino de Santiago a Finisterre y la kilométrica ‘andaina’ al considerado el fin del mundo en la época romana fue especialmente enriquecedora.

1ª ETAPA: Santiago-Negreira
Tras hacer algunas gestiones en Santiago de Compostela y ya con unos 10 kilómetros en las piernas, a media mañana empecé a caminar tras sellar mi credencial de peregrino con la intención de llegar a comer a Negreira, localidad situada a algo más de 20 kilómetros de Santiago. La salida de la ciudad es sencilla y la primera parte de la etapa transcurre por una agradable zona boscosa.

El día estaba fresquito para el época del año y el orballo gallego me acompañó en forma de lluvia fina durante casi toda la mañana y parte de la tarde. Después de atravesar Ames y antes de llegar a Negreira, merece la pena hacer una pequeña parada en Ponte Maceira, considerado uno de los pueblos más bonitos de España con su puente de origen medieval sobre el río Tambre emplazado en un paraje natural exuberante.



Desde Ponte Maceira ya son pocos los kilómetros hasta la localidad de Negreira, fin de la primera etapa aunque no de mi día de senderismo ya que seguí caminando en turno de tarde.


2ª ETAPA: Negreira-Olveiroa
Probablemente la etapa más dura del Camino de Fisterra, tanto por extensión (unos 34 kilómetros) como por su dificultad media. Tras descansar brevemente y comer algo ligero, la jornada de caminata continuó por bonitos entornos rurales en medio de la naturaleza, con poco asfalto y un sol que se abría paso de forma incipiente entre las nubes que colonizaron la mañana.



Aproveché la ocasión para estrenar las nuevas gafas de sol de madera deportivas modelo Ultrasport que hemos lanzado recientemente en LIVEGENS, que ya me acompañaron durante el resto del Camino de Santiago a Finisterre.
Atravesando diferentes aldeas, con sus característicos hórreos siempre presentes y una notable actividad ganadera, encaré una subida bastante infernal ya hacia el final de la tarde al mirador del monte Aro, que cuenta con una zona de descanso con un telescopio de uso público y ofrece espectaculares vistas panorámicas del valle del Xallas y el embalse de A Fervenza.


A continuación, caminé el último tramo de esta larga etapa y llegué aún de día a la pequeña aldea tradicional gallega de Olveiroa, perteneciente al Concello de Dumbria, a la que ha sentado muy bien el Camino de Fisterra ya que está perfectamente conservada y llena de encanto. Por el módico precio de 10€, pasé la noche en el Albergue público de peregrinos de Olveiroa, emplazado en varias casas rurales restauradas con buenos servicios.


3ª ETAPA: Olveiroa-Corcubión
Amanecí muy temprano por la mañana y poco más tarde de las 6:00 ya estaba caminando, con una luz en la frente esperando el amanecer que ya se vislumbraba mientras abandonaba Olveiroa por una preciosa zona boscosa, por la que pronto accedí al monte que atraviesa el río Xallas.


Una vez atravesada esta zona con agradables vistas, el Camino de Santiago se bifurca y debemos decidir si seguir en dirección a Muxía o Finisterre.


En mi caso tenía claro de antemano que el destino era el ‘fin del mundo’, y tras caminar otro tramo por el monte inicié el descenso por caminos de tierra con buenas vistas de la localidad marítima de Cee, donde por fin iniciamos una parte final de la ruta que transcurre mayoritariamente por la costa.


A muy poca distancia de aquí se encuentra el pintoresco y bonito pueblo pequero de Corcubión, que comparte ría con Cee y está reconocido como conjunto histórico-artístico. A estas alturas ya había caminado más de 20 kilómetros en un día más soleado y caluroso que el anterior, por lo que era el punto ideal para comer y descansar un poquito antes de seguir caminando hacia Finisterre.


4ª ETAPA: Corcubión-Faro de Finsterre
En la etapa más corta de la ruta (unos 15 kilómetros hasta el faro de Finisterre), la salida de Corcubión se produce en el marco de un bonito entorno natural con vistas al pueblo. Pronto encontrarás O Rincón do Vilar, una parada perfecta para hidratarte y reponer fuerzas por gentileza de una familia de la zona con pago por donativo.

Seguí caminando para salir de nuevo a la costa y casi de forma inesperada me encontré con la preciosa playa de Estorde, muy llamativa visualmente, de aguas cristalinas y situada en un entorno natural idílico ya casi en el límite de Cee con el Concello de Fisterra.


Al pueblo de Finisterre entré pasando por la paradisiaca calita de Talón y posteriormente por la extensa playa de Langosteira, en una parte final del Camino en la que podemos disfrutar de bonitos arenales de todos los tamaños y colores.



Tras atravesar el casco histórico del Concello, es necesario un último esfuerzo para ascender al faro de Finisterre, situado a unos 3 kilómetros del pueblo. Allí, en la antesala del emblemático faro, se encuentra el mojón que indica que estamos en el ansiado kilómetro cero de este precioso Camino de Santiago a Finisterre.

Con la emoción de llegar al ‘fin del mundo’ desde Santiago tras más de 100 kilómetros recorridos en apenas un día y medio, solo pude pedir salud para la familia y muchos más años de vida y éxitos para nuestra marca LIVEGENS, un proyecto que surgió en 2019 entre dos etapas del Camiño Emprendedor de la Fundación Ronsel con el que ese mismo año recibimos el Premio MOCE al mejor proyecto emprendedor de Galicia.


Ya con el objetivo cumplido de completar el Camino a Fisterra en tiempo y forma, regresé de nuevo del centro del pueblo para recoger la Fisterrana, un bonito recuerdo que pueden solicitar los peregrinos que hacen este Camino, que sin duda ya se ha convertido en uno de mis favoritos entre todos los que llevo a mis espaldas.


A media tarde, regresé en bus a Coruña para retomar una dinámica de trabajo especialmente intensa en las próximas fechas estivales, aunque para mí no lo es tanto porque tengo la oportunidad de hacer lo que me gusta y sentirme realizado. La próxima parada, al día siguiente con LIVEGENS en el Mercado Ecolóxico que se celebra el domingo en la céntrica plaza de España de A Coruña.
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Javier Ramón | viajeroslowcost.com